Lux de Mona di Orio, de la nota al acorde

Lux se abre con una explosión de cítricos que van más allá de lo puramente ácido o astringente, de lo seco y fresco. Si, es un perfume cítrico pero lleno de matices, de luces y de sombras, de recovecos en los que se pueden hallar acentos sorprendentes en los que los acordes que lo forman quedan acentuados por distintas notas en los que suenan renovadas aspectos. Y cada matiz es la expresión de la genialidad compositiva de Mona di Orio.

Las notas oficiales de salida son:
-Limón de Sicilia: es una nota cítrica, de la que se obtiene un aceite esencial especialmente acido de gran calidad y exquisito aroma. Es lo que le da una textura aterciopelada
-Listea cubeba: es un arbusto de la familia de los laureles, del que se extrae un aceite esencial que contiene citral. Tiene cierto matiz dulce.
-Petit grain o naranjo amargo: originario de China es una flor cuyo aceite esencial, con olor a azahar, se caracteriza por notas suaves, ligeras y sedosas, con una textura que recuerda a la miel.

Con estas notas cítricas Mona di Orio obtiene una salida llena de matices y estructura diáfana, que van desde lo más dulce y delicado a lo más amargo y fuerte, de la luz y lo fresco a lo oscuro y profundo tocando toda la gama del refrescante olor cítrico.
Subitamente estas notas frenan en seco y el perfume da un giro radical. Empiezan a aparecer notas algo verdes y con otra calidad fresca y más amaderada y oscura, la del vetiver con su persistente presencia. Suavemente acentuadas por el cedro, que le da de nuevo un tono empolvado, y más discretamente por las de sándalo, lo que produce un efecto de sfumatto suavizando el contraste y dándole un aire opulento y balsámico de gran riqueza expresiva.
Todavia persisten algo las notas de salida pero parecen agonizar ante la presencia más orgánica de las maderas mientras el ámbar va ganando en protagonismo y reafirma ciertas facetas dulces de este. El cistus labdanum refuerza aún más todavia la presencia claramente dulzona de la vainilla. Éste acorde, ámbar, cistus labdanum y vainilla, evoca los grandes perfumes antiguos, en concreto recuerdan a Jicky de Guerlain, en los que destaca la opulencia y suntuosidad. Un efecto de dolce far niente, un estado meditativo en el que el relax y la calma dominan la parte final de la evolución.
Así consigue Mona di Orio hacer de las notas acordes imposibles en los que se puede desentrañar el gran conocimiento que tiene de su oficio, el cual no parecia tener secretos para ella.

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