La impresionante armonía de Le parfum de Thérèse

Este perfume lanzado en 2000 por Editions de Parfums de Frederic Malle, firma de perfumes que incluye en la etiqueta del frasco el nombre del autor haciendo visible una figura poco conocida en el mundo de la perfumería: el químico o la persona que por su preparación realiza los perfumes. Le Parfum de Thérèse fue una composición de Edmond Roudnistka para su esposa.

Roudnitska fue autor de obras extraordinarias e inolvidables como Rochas Femme en 1944,  Diorama para Christian Dior en 1948, en la que trabajo por primera vez con una base llamada Prunol que será muy utilizada en diversas composiciones propias y más tarde usada por otros perfumistas. A base de ciruelas, pachulí, notas de violeta y melocotón con clavo y comino, consigue un efecto frutal acuático suave que da a sus perfumes un rasgo característico.  Eau d’Hermès en 1951, rosas,  y  Eau Sauvage en 1966, una colonia cítrica y herbal, en la que se usa generosamente Hedione, obra que influirá en toda la perfumería posterior. Roudnistka, buen conocedor de la obra de Kant, escribió varios libros, entre ellos L’Esthétique en question. Muy crítico con la industria de la perfumería, en 1.969 denunciaba que prevaleciera la imagen de marca sobre la imagen del producto.

Cuando se crea algo que va dirigido a la persona que amamos, sean los lazos de amistad o de amor, ¿ no se pone en ello algo más que toda la sensibilidad y el conocimiento que uno pueda tener? Experimentando y trabajando sobre él en los años 50 alcanzó su forma actual entre 1961 y 1.963. Si se ofrece a cualquier persona, independientemente de su formación o afición a la perfumería y se le pregunta si es antiguo o moderno contestan que es muy moderno. Posiblemente porque las grandes obras de arte son intemporales. Sí a esto le añadimos que es una obra para ser disfrutada en la intimidad, con lo que conlleva de libertad compositiva sin obedecer a la dictadura del mercado, se convierte en la máxima expresión de la creación artística. Siempre subjetiva, por lo personalisimo, pero a la vez objetiva, por el conocimiento del oficio del autor, es difícil clasificarla como frutal, chipre o de cualquier familia pues de alguna manera siento que esta por encima de cualquier clasificación.

Se inicia con mandarina, melón y pimienta creando una nube de contrastes, que a mi me fascina, en el que un melocotón dulce unifica la salida con notas de jazmín, indólico de sutilidad sugerente. La evaporación está llena de efectos muy emocionantes. En la salida, muy alegre, con efecto  muy expansivo como nube, a veces percibo unos rayos entre las nubes. Como si entre la masa de olores súbitamente se destacara uno. Por ejemplo, a partir de los treinta minutos de la aplicación, surge una impresión violeta. Un hilo que destaca intensamente entre los demás elementos. Luego este hilo parece descomponerse como un arco-iris fragante del que surge un acorde nuevo. Ha hecho su aparición la ciruela, posiblemente una reconstrucción del aroma de la variedad mirabel, verde-amarillo, jugosa y vitalista, madura aun joven, y podemos sentir cierta tersura de la piel antes del declive, cuando aun está libre de asperezas y conserva un tacto un poco ceroso. Es su punto ideal. Este perfume nos muestra que a veces lo etéreo parece tener una presencia tangible. Como a veces escuchando a Philippe Jaroussky parece que podamos acariciar el sonido de su voz en el aire. El secado es de una austeridad sobria y elegante, cedro y vetiver con una nota de cuero, en el que aun palpitan algunas notas iniciales pareciendo dormirse relajadamente. 

Lo que empezó como declaración de amor hoy es la expresión de libertad, la posibilidad de hacer las cosas como uno cree que debe hacerlas. Todo un éxito.

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5 respuestas a La impresionante armonía de Le parfum de Thérèse

  1. alej4ndr0 dijo:

    La magia y la belleza del amor!

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  2. Los perfumes frutales modernos me parecen empalagosos, dulzones y hasta vulgares, todo se basa en mucha fruta roja sin ninguna estructura más. Sin embargo, en perfumeria clasica todo es más sutil, la fruta se aguanta en el perfume.
    Le parfum de therese tiene algo que me recuerda al eau jeneusse que usaba de adolescente, no la versión fresca del bote verde,sino la amarilla, que era floral (creo que solo se vendia en francia).

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    • No conozco eau jeneusse, lástima porque me gustaría encontrar ese recuerdo que tu tienes.
      No sé si al comentar lo de la “fruta roja sin ninguna estructura” has pensado en Le Petit Robe Noire. A mi me parece un buen perfume pero sí, el mercado está lleno de frutochulis aunque a la vez hay cosas muy buenas.

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      • pilar dijo:

        ay, creo que se escribe eau jeune, es un bote verde que se vende en supermercados clarel y muchoa otros, pero en francia vendian una version de bote amarillo. Si un dia me acerco la buscaré.
        le petit robe noire no es mi estilo, pero no lo veo mal perfume. Los frutochulis son horrorosos, y no digamos esos cocos y vainillas baratas de las adolescentes, esos florales de los chinos….. que decir cuando alguien te muestra su muñeca perfumada de un floral del chino y te dice que huele bien? en esos casos encuentro mas digno llevar nenuco o heno de pravia, versiones baratas de toda la vida y no son malas colonias

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